Un hombre llega a casa del trabajo y encuentra a sus tres hijos en el jardín aún con los pijamas puestos jugando en el barro, con cajas de comida vacías y los envoltorios de éstas esparcidos por todo el jardín.
La puerta del coche de su mujer estaba abierta, así como la puerta de entrada de la casa y no había señales del perro.
Cuando entró, encontró aún mayor desorden. Una lámpara caída en el suelo y la alfombra estaba arrugada contra la pared.